Venezuela debate sobre desafíos de la investigación científica en los nuevos escenarios geopolíticos

Prensa Instituto de Ingeniería (Caracas, 25 de febrero de 2026).- En un mundo de crisis crónica del modelo moderno se expresan nuevas formas de dominio, el Instituto de Ingeniería para la Investigación y Desarrollo Tecnológico se ha convertido en el epicentro de un debate necesario: ¿Para qué y para quién investigamos?, bajo el título «Aconteceres, posibilidades y desafíos para reinventar la política y la ciencia», el foro temático transmitido por la plataforma Formatec reunió a tres de los pensadores más influyentes del continente para trazar una hoja de ruta hacia la soberanía intelectual.

Una ciencia que no sea neutral

El presidente del Instituto, Francisco Durán, dio inicio al encuentro citando una premisa fundamental impulsada por la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez-Ramírez: “Ante un mundo en transformación, la reflexión es obligatoria”.

«Debemos comprender los aconteceres inéditos de la geopolítica del conocimiento para avanzar. Se trata de (re)pensar la ciencia para re-crear la vida», afirmó Durán, al vincular este ejercicio con el espíritu del V Congreso Nacional de Ciencia “Pensar como País”.

Cada tematización que hagamos debe entender el contexto: la cultura imperialista, la cultura del rentismo, la crisis ambiental planetaria y la crisis civilizatoria, que es también una crisis de la racionalidad.

Nuestro objetivo es seguir contribuyendo desde un saber _para la vida_ en la construcción de comunidades de pensamiento crítico, descolonial, así como de comunidades de vida», señaló Durán.

Katya Colmenares: De la sociedad moderna a la «comunidad de vida»

La filósofa descolonial mexicana, fue tajante al señalar el «pecado original» de la ciencia moderna: la separación sujeto – objeto. Para Colmenares, la ciencia actual no es neutral; responde a un proyecto de dominación.

• El desafío: Pasar de una sociedad de individuos a una «Comunidad de Vida».

• La propuesta: La ciencia debe ser intrínsecamente ética desde su génesis, no como un añadido posterior.

Plantea, el desafío de (re)pensar una ciencia para los nuevos escenarios. «Estar en unos nuevos escenarios implica pensarnos de otro modo. Pero también reflexionar si vamos a estar a la altura de las transformaciones y de la flexibilidad táctica que necesitamos para mantenernos en el camino de la descolonización, de la soberanía de los pueblos, de la transformación radical.

La pensadora nuestroamericana, explicó que la ciencia para la vida es uno de los retos más actuales de la humanidad.

«Necesitamos volver a conectarnos con el fundamento último de la vida. Esta conexión es revolucionaria y es volver a la esencia misma del conocimiento, porque nuestra forma de conocer ha sido colonizada. Tenemos más de 500 años de pedagogía moderna, que expande un modo de pensamiento, de existir y de reproducir la muerte.

En este momento de crisis civilizatoria, “debemos tematizar qué estrategias (como la complicidad subversiva) que vamos a seguir para continuar en revolución. Estas estrategias las debe pensar la ciencia nuestra. Qué debemos investigar: qué necesita la comuna; cuáles son las condiciones climáticas, geográficas; las capacidades territoriales; qué podemos cocinar y sembrar. Esto significa reconstruir el tejido comunitario a través de un conocimiento que está vinculado con lo comunitario”, expresó Colmenares.

Rafael Bautista: Contra la «Guerra Cognitiva»

Desde Bolivia, el filósofo Rafael Bautista Segales aportó una visión crítica sobre lo que denomina la «Guerra de Quinta Generación». Para él, la tecnología no es una herramienta inocente, sino un dispositivo que rediseña la subjetividad humana.

Denunció que delegar el juicio a algoritmos nos despoja de la reflexión ética, pues la IA «piensa» con datos del pasado cargados de prejuicios coloniales.

Bautista argumentó que la crisis actual es el resultado del divorcio entre la ciencia y la ética. «Si una ciencia no resuelve los problemas fundamentales para vivir, es solo malabarismo lógico», sentenció.

Propuso que el intelectual deje de ser un observador distante para «sentir» la realidad del pueblo de la que el también forma parte.

El imperativo de reactualizar las preguntas en la ciencia y pensar otro tipo de direccionalidad histórica, es otro de los puntos que el filosofo plantea: «El concepto de ciencia para la vida es de fácil concepción, pero de difícil comprensión; porque hoy día se cree que todo se hace «para la vida»; pero esto resulta simplemente una especie de obviedad, ya presupuesta, que se cree resuelta con su sola enunciación.

Para hablar de la vida y hablar de una ciencia para la vida, primero tenemos que re-pensar, re-conectar y re-unir la cultura con la naturaleza no humana. Una ciencia para la vida tiene que empezar a pensar cómo la ciencia ha ido divorciándose de la vida. Cuando la ciencia se separó de la ética es cuando empezaron los problemas que la ciencia arrastra, puntualizó.

Entonces, todo esto nos viene para constatar que la vida no es algo resuelto: el para qué de la vida, el por qué vivimos, no está resuelto. Por lo tanto, necesitamos un nuevo concepto de vida, un nuevo concepto o un nuevo significado del por qué vivimos para que siga teniendo sentido la vida.

Hizo énfasis señalando que “si una ciencia no es capaz de resolver los problemas más acuciantes o responder a las preguntas más fundamentales que nos hacen la vida es una ciencia que no sirve, es una ciencia que te puede hacer malabarismos lógicos, tecnológicos, etc., pero que no sirve para vivir.”

Una de las preguntas, por ejemplo, que ahora debe hacerse para la adopción, por ejemplo, y el desarrollo de tecnologías de impacto crítico es esta: ¿Sirve para la vida? ¿Sirve para la vida de todos?.

Hay que ir descubriendo el tipo de impulsos que poseen todavía nuestros pueblos para, desde allí, empezar a pensar otro tipo de direccionalidades históricas, haciendo que las finalidades humanas conciban otro tipo de sentido y de dirección. En eso consiste ahorita, básicamente, la reactualización de las grandes preguntas que la ciencia y la tecnología se han hecho en los grandes períodos de crisis, a lo largo de nuestra vida».

Humberto González: La descolonización como acto de autoafirmación

El profesor venezolano Humberto González cerró el ciclo de ideas enfocándose en la estructura mental que aún nos ata al «Norte Global». Para González, la independencia política está incompleta sin una independencia del pensamiento.

Pilares de la propuesta de González:

1. Desaprender lógicas: Cuestionar la creencia de que solo lo que viene de Europa o EE.UU. es válido.

 2. Lugarización: Reconocer que el conocimiento se construye desde el territorio y los saberes ancestrales.

3. Soberanía Tecnológica: Dejar de ser «reparadores» de paquetes extranjeros para convertirnos en creadores de soluciones propias.

El foro concluyó con una certeza compartida: el científico del siglo XXI debe ser, ante todo, un «militante de la vida». La descolonización no es un concepto abstracto, es la herramienta práctica para que Venezuela y el Sur Global desarrollen una tecnología que responda, finalmente, a sus propias necesidades.

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