Más de 40 comuneros y comuneras de los Valles del Tuy trabajan de la mano con investigadores del Instituto de Ingeniería en la construcción de mapas colectivos georreferenciados de sus territorios para digitalizar su cartografía comunal, a partir del estudio de las posibilidades, potencialidades y limitaciones de la realidad concreta.
“En Miranda, vivimos un ejercicio del conocimiento del pueblo en su territorio, con nueve comunas que cuentan con el apoyo de nuestros servicios de geomática. Esta experiencia permite identificar no solo las necesidades sociales, sino también las necesidades territoriales ―como las condiciones de los suelos, de los cuerpos de agua; las necesidades energéticas―”. Así arrancó a contar Daniel Moreno, geógrafo y jefe del Centro de Geomática, uno de los proyectos que se llevan adelante desde el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico.
El investigador Moreno señala que el Centro de Geomática tiene 46 años trabajando en teledetección, y el aprendizaje que ha tenido en el procesamiento de imágenes satelitales hoy se ponen al servicio del pueblo organizado. El compañero explicó que «todo ocurre en el territorio». La gente en los consejos comunales está aprendiendo a usar tecnologías libres para trazar sus propias poligonales.
A través de un Diplomado en Geomática, cumplimos el llamado de la comunalización de la ciencia, empoderando al pueblo para que la aprendan a usar como herramienta en la construcción de la patria, desde su cosmovisión, haciendo uso del software libre, logrando dibujar lo que han denominado el «mapa de sueños»: y con razón, ya que les permite ubicar los problemas que enfrentan en su cotidianidad y buscar soluciones sin esperar a que alguien venga a contarles su propia historia, siguiendo las estrategias expuestas por el comandante Chavez de alcanzar uno de los objetivos históricos planteados “mayor suma de felicidad posible”.
Ingeniería inversa contra la dependencia
La batalla contra la dependencia extranjera tiene un frente crítico en el análisis de las estructuras. El ingeniero mecánico Luis Pérez, del Centro de Tecnología de Materiales, destacó el uso estratégico de los ensayos no destructivos, una técnica que permite evaluar la integridad de las piezas sin dañarlas.
Ante la coyuntura política, este centro analiza la microestructura de piezas importadas para replicarlas con materia prima nacional, específicamente aluminio producido en el país. Este esfuerzo de ingeniería inversa es lo que hoy permite fabricar repuestos críticos para el Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE) y el sector eléctrico, garantizando que la operatividad nacional no se detenga. Gracias a estos ensayos no destructivos, sectores críticos siguen andando, demostrando que no necesitamos divisas extranjeras cuando tenemos ingenio propio.
Diseño industrial en la ruta de la Venezuela potencia
Por su parte, el ingeniero Ángel Aponte, del Centro de Ingeniería Mecánica y Diseño Industrial, detalló un proceso integral que va desde la detección de la necesidad del usuario hasta la fabricación final. Con personal altamente capacitado, en este centro están naciendo proyectos que responden a necesidades reales proyectos emblemáticos para la soberanía:
• Vehículo Eléctrico: Desarrollo de movilidad propia.
• Agroindustria: Diseño de plantas procesadoras de cacao y café para las comunidades productoras.
• Sistemas de Destilado de Agua: Soluciones para la salud y el consumo.
• Semillero Científico: Visitas técnicas para formar el relevo generacional.
La precisión como escudo
La precisión es el árbitro de la industria nacional. La licenciada en Física Astrid Alvieris explicó que, a través de la metrología, el instituto garantiza la calidad tanto en la empresa pública como privada. En laboratorios especializados que parecen sacados de otra realidad, que cuentan con cámaras anecoicas —espacios aislados que bloquean ondas externas— se prueba la compatibilidad electromagnética de dispositivos como teléfonos y routers, asegurando que no existan interferencias y que la tecnología nacional funcione con excelencia.
En paralelo, la seguridad digital se ha vuelto un bastión, el ingeniero Jonathan Salas, del Centro de Seguridad Informática y Certificación Electrónica, lidera la transición hacia el «papel cero». Como único ente público que genera firmas electrónicas con validez legal en el país, el instituto garantiza documentos encriptados y seguros, brindando apoyo técnico a profesionales y universitarios en la protección de datos y hardware soberano, para que la seguridad informática sea un escudo, bajo protocolos de certificación que no dependen de servidores extranjeros.
Un compromiso con el futuro
Lo más valioso de este esfuerzo, sin embargo, no son las máquinas, sino el relevo. Un hilo conductor une a estos cinco centros: el Semillero Científico.
Los investigadores no solo reparan y crean máquinas están soltando los microscopios por un momento para inspirar a los niños y niñas. Mediante experimentos prácticos de electromagnetismo y el uso de microscopios, Al final del día, se trata de eso: de sembrar curiosidad científica en quienes serán los próximos guardianes de la independencia tecnológica. Es la «Ingeniería del Sur», un despliegue de ingenio que, más allá de la técnica, está diseñado para defender la vida y la soberanía del país.
Los testimonios de estas experiencias fueron documentados en un programa especial producido por la Televisora de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (TVFANB). Te invitamos a visitar el siguiente enlace del canal donde puedes ver el video completo:



Fuente: Prensa FIIIDT







