
Cada 10 de abril, el reloj de la historia marca una fecha de trascendencia universal. Esta efeméride nace como un tributo al natalicio del Dr. Bernardo Houssay (1887), eminente científico argentino y primer latinoamericano en recibir el Premio Nobel de Medicina. Su legado de perseverancia y excelencia motivó a la Conferencia General de la Unesco a establecer este día para honrar a quienes hacen del conocimiento una herramienta de liberación. En las tierras de Bolívar, este día se ha convertido en el manifiesto de una esperanza que se hizo política de Estado: hoy celebramos el segundo aniversario de la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán.
La ministra Gabriela Jiménez Ramírez ha señalado que este ecosistema no es una estructura inerte, sino un cuerpo vivo que respira a través del ingenio de nuestro pueblo. Bajo el firme liderazgo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y el impulso del presidente Nicolás Maduro, la ciencia venezolana ha logrado lo que para muchos era imposible: poner la alta tecnología al servicio de la vida. Con un promedio de 209 profesionales en Investigación y Desarrollo (I+D) por cada 100 mil habitantes, el país fortalece una estructura académica que no solo resiste, sino que propone y crea.
En este renacer, la mujer venezolana se ha erigido como la columna vertebral del conocimiento. Actualmente, el 53 % de nuestra fuerza científica está integrada por mujeres, una cifra que no solo es un orgullo nacional, sino un ejemplo para el mundo al superar ampliamente el estándar del 33 % sugerido por la Unesco. Este protagonismo femenino es tangible: el Estado venezolano financia actualmente más de 1.100 proyectos de investigación e innovación científica, liderados mayoritariamente por estas mujeres que transforman laboratorios en espacios de libertad y producción.
El futuro, además, se cultiva desde la raíz. A través del Programa Nacional Semilleros Científicos y la Agenda Pequeños Ingenieros, este 2026 se ha alcanzado la cifra histórica de más de 900 mil niños, niñas y jóvenes atendidos, garantizando un relevo generacional que ya no ve a la ciencia como algo lejano, sino como su propia realidad. Las Olimpiadas de Robótica Creativa son el reflejo de este entusiasmo, con una proyección de más de 1.500 jóvenes inscritos para este año, superando con creces los 1.300 del ciclo anterior.
Este esfuerzo se sustenta en la robustez institucional del Oncti y la Locti. El Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación continúa su labor estratégica de sistematización, extendiendo su Campaña Nacional de Recolección de Datos para asegurar que cada investigador sea visibilizado, mientras que la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación garantiza que el aporte del sector productivo se traduzca en soluciones soberanas para las necesidades del pueblo.
Desde la Fundación Instituto de Ingeniería, nos unimos a este júbilo nacional. Felicitamos y honramos el trabajo incansable de cada científico, científica, innovador y tecnólogo del país. Ustedes son el bisturí de diamante que, emulando al sabio Fernández-Morán, tallan con precisión y amor la independencia tecnológica de la Patria.
¡Feliz día a quienes hacen de la ciencia un acto de amor por Venezuela!
Con información del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología










