Prensa Instituto de Ingeniería (Caracas, 12 de marzo de 2026).- “Vivimos una crisis mundial que pone en cuestión muchas cosas, incluso la posibilidad de la existencia humana y no humana… Lo que nos revelan estas crisis son los profundos fundamentos y principios del modelo y del orden civilizatorio que llamamos moderno”. Con estas palabras, inició su intervención Karina Ochoa Muñoz, socióloga y maestra descolonial mexicana, durante la Jornada de Formación Ética “Cómo sembrar una ciencia crítica para cuidar la vida: feminismos y descolonialidad”, que organiza el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico.
Durante el encuentro, se abordaron diferentes temas relacionados con la necesidad de desmontar los patrones de la ciencia occidental que se instauró en todo el mundo a partir de la colonización de América.
La promesa incumplida
Ochoa planteó la necesidad de enfrentar las “crisis recurrentes de la modernidad que tienen implicaciones en la ciencia y en la vida toda, y nos obligan también a enfrentar un hecho ineludible: la imposibilidad de la promesa emancipatoria de la modernidad que nos prometió liberarnos a través del uso de la razón, es decir, a través de la ciencia y la tecnología”.
“La modernidad nos [ha prometido] liberarnos del mundo, de las pasiones del mundo, de las inclemencias del tiempo, para poder, a través de la razón, de la ciencia y la tecnología ―digamos― ‘desarrollarnos’ en nuestra plena humanidad… La ciencia moderna que era el instrumento que nos iba a liberar, ¡no nos ha liberado!”.
La investigadora mexicana explicó, de manera clara, las relaciones de la ciencia actual con los mecanismos de opresión que existen en el mundo: “La ciencia no ha sido capaz, por ejemplo, de presentarnos acercamientos convincentes sobre las complejas realidades que vive este mundo y tampoco ha sido el mecanismo para liberarnos de estas lógicas de dominación, de estas formas de organización del sistema mundo. La ciencia también se ha convertido en una herramienta del poder, es decir, encarna también los mecanismos que configuraron históricamente a lo largo de cinco siglos, las lógicas de dominación”.



Consecuencias negativas de una ciencia para la muerte
Ochoa arguyó que no por nada las guerras que estamos viendo hoy son guerras que muestran avances tecnológicos utilizados para el hacer morir y no para el hacer vivir. “Desde el campo de las
ciencias sociales y las humanidades se han hecho muchas… muchas críticas. Ha habido un
recorrido analítico muy, muy largo para mostrar las lógicas de la dominación que están
insertas en el método científico y que se reproducen con el método científico; y que, además,
tienden a generar imperialismo intelectual y dependencia académica, y refrendan las desigualdades estructurales que se producen en la relación Norte-Sur”, así como en la cosificación de la madre tierra.
La crítica a la conformación del método científico
Para esta pensadora nuestroamericana, desde el “Sur global”, se han levantado diversas voces que, con mirada crítica, abordan el tema de la producción del conocimiento, de la manera clásica que ubica a Europa, y también a los Estados Unidos, “como centro de toda la producción racional, de toda la producción académica, de toda la producción científica”.
Refirió que en los “Sures globales” hay una experiencia analítica de mucha importancia que ha puesto al descubierto las relaciones existentes entre los procesos coloniales desde el siglo XVI con la configuración del episteme moderno/colonial imperial.
Insistió en que la crítica va dirigida, además, a la “ecuación que le da sustento al método científico, que es la ecuación sujeto-objeto del conocimiento”.
Develando el imperialismo epistémico
Desde nuestra América, el pensamiento descolonial ha mostrado cómo los patrones de dominación colonial marginaron a las poblaciones originarias colonizadas, e invisibilizaron el conocimiento de estas para que no se les reconociera como creadoras y constructoras de conocimiento: “Venimos de una historia de colonización nos ha visto siempre como objetos de conocimiento producido desde los sujetos privilegiados de Occidente”.
Recalcó que existe una lógica que ubica a las poblaciones colonizadas “y a todo lo que ocurre en estos ‘Sures’ locales y globales como sinónimo de atraso”, lo que reduce a esta población “a meros objetos de la construcción del conocimiento de quienes sí se esgrimieron como sujetos racionales”.
La científica detalló que el debate descolonial nos plantea justamente tematizar cómo el hecho colonial se sustenta en un principio ontológico, que es el principio de la negación del otro no-europeo. Esa negación ―tal como lo expone Ochoa― se da de manera diferencial entre las poblaciones colonizadas y el colonizador; “porque a los negros se les bestializa y a las poblaciones
amerindias [y a la madre] se les feminiza, es decir, se les infantiliza y se les feminiza racialmente: se les establece un código racial que va a ser un código o un criterio de organización, no
solamente de las poblaciones colonizadas, sino de organización mundial”.
En el ámbito de la ciencia, esta visión de mundo significa que el sistema de conocimiento moderno/colonial también va a construir su criterio bajo ese principio ontológico ahora figurado en
términos de generación y aplicación de conocimientos.
La próxima cita
La doctora en Desarrollo Rural Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco invitó a visibilizar los nudos problemáticos y las tensiones que están dentro y que dan sustento al propio modelo epistémico de la modernidad, y revisar cómo podemos hacer desplazamientos radicales. En ese sentido, anunció que la próxima jornada de formación está prevista, de forma presencial, en el auditorio de la Fundación Instituto de Ingeniería y a través de la plataforma Formatec, el próximo miércoles, 18 de marzo, a partir de las 2 de la tarde.












