Prensa Instituto de Ingeniería (Caracas, 6 de marzo de 2026).- Bajo la premisa de «tejer autoconciencia», el Instituto de Ingeniería trabaja de la mano con diversas comunas del estado Miranda con el fin de consolidar un plan territorial para la gestión integral, conservación y aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas no solo como un activo estratégico, sino como un bien común fundamental para la vida.
La investigadora Miriam Suárez Sánchez, jefa del Centro de Tecnología de Materiales del Instituto de Ingeniería, informó ―en el programa «En clave comunal», transmitido por Radio Nacional de Venezuela― que desde 2014 vienen desarrollando procesos de investigación-acción-participativa con foco en el tema del agua. El objetivo es construir cartografías comunitarias y técnicas que empoderen a las comunas en la toma de decisiones sobre el uso responsable de acuíferos, saneamiento y estándares de calidad de las aguas para consumo humano.

La corresponsabilidad ambiental
Ante los desafíos actuales frente al acceso al agua dulce y la crisis climática global, la investigadora hizo un llamado urgente a las comunidades organizadas para abordar la gestión hídrica desde una perspectiva científica y de corresponsabilidad ambiental.

“Como seres humanos, tenemos la responsabilidad de devolver al entorno aguas que cumplan con las condiciones óptimas para no afectar los ríos, manantiales o pozos que nos abastecen diariamente”, afirmó.
En este aspecto, precisó que, producto de la modernidad y de decisiones históricas de planificación, cerca del 80 % de la población venezolana vive lejos de las fuentes de agua, lo que la hace especialmente vulnerable. En este sentido, recordó el llamado del presidente Hugo Chávez a “cambiar la demografía” y a replantear la visión que tenemos de nuestra relación con la madre tierra.
Subrayó que el acceso al agua potable no es un proceso aislado, sino un sistema complejo que exige una alta inversión de energía e infraestructura, especialmente en un país donde la planificación histórica ha ubicado al 80 % de la población lejos de sus fuentes naturales.
La especialista, quien también se desempeña como profesora de posgrado en la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que la vulnerabilidad hídrica es crítica en la región centro-norte-costera debido a su alta densidad poblacional. Puso como ejemplo el suministro de parte de la ciudad de Caracas, que depende de plantas de bombeo como Las Morochas, cuyo recurso proviene de Guárico (represa de Camatagua), a cientos de kilómetros de distancia. Este esfuerzo humano y tecnológico implica elevar el agua a grandes alturas y recorrer trayectos de hasta siete horas, lo que dimensiona la magnitud de la energía necesaria para que una persona pueda disponer del agua en su hogar.
Riesgos de la perforación sin acompañamiento técnico
Respecto a la creciente demanda de las comunas por la perforación de pozos profundos (prioridad recurrente en cada edición de la Consulta Popular Nacional), la investigadora advirtió sobre los riesgos de actuar sin estudios previos.
Suárez señaló que realizar excavaciones de entre 100 y 200 metros sin identificar previamente la zona de recarga o la capacidad del acuífero puede derivar en un desastre hídrico. La apertura descontrolada de pozos en una misma cuenca podría agotar el recurso y causar daños ecológicos severos en la flora y fauna locales. Asimismo, recordó que la calidad del agua subterránea es variable según el ciclo de lluvias, lo que puede elevar la presencia de metales pesados o microorganismos patógenos nocivos para la salud.
Miriam Suárez, quien coordina proyectos de investigación que vinculan a la industria y el sector comunal en áreas vitales como la calidad del agua y del aire, informó que el Instituto de Ingeniería para Investigación y Desarrollo Tecnológico dispone de varios mecanismos para que las comunas y cualquier persona interesada pueda establecer comunicación directa.
Para mitigar estos riesgos, el Instituto de Ingeniería pone a disposición de las organizaciones populares herramientas de alta tecnología como la geomática y el procesamiento digital de imágenes satelitales.
Estas técnicas permiten determinar con precisión la presencia de acuíferos y zonas de recarga.

Alianza científica para la gestión territorial
Asimismo, la institución cuenta con laboratorios ambientales para los análisis microbiológico y físico-químico del agua, ajustados al Decreto 883, marco legal que regula los parámetros de potabilidad en el país, así como, Decreto N.º 1400, publicado en el N.º 36395 de la Gaceta Oficial, con fecha del 11 de febrero de 1998: Normas Sanitarias de Calidad del Agua para Consumo Humano. Como antecedente de éxito, la científica destacó el proyecto realizado con comunidades waraos, donde se diseñaron plantas potabilizadoras adecuadas a sus características culturales y a su visión sagrada del río.
Actualmente, el Instituto desarrolla proyectos de acompañamiento directo en sectores como Hoyo de la Puerta (Comuna El Legado de Chávez, y el Consejo Comunal Cumbres de Oriente) donde las investigadoras Coromoto Aldana y Neyla Camacho fortalecen metodologías para el análisis de fuentes locales. Suárez enfatizó que el respaldo técnico-científico en diálogo con otros sistemas de conocimiento es vital para que las decisiones comunales sean sostenibles.
Para articular estos esfuerzos, el Instituto ha habilitado canales de comunicación directa a través de su página web (www.fii.gob.ve), el canal de Telegram “Ingeniería es Soberanía” (https://t.me/FIIIDT) y los números telefónicos 0426-5169298 y 0426-4148979, donde se canalizan las solicitudes de atención comunal y asesoría técnica.
Finalmente, la investigadora recalcó que la soberanía hídrica reside en el respeto a la naturaleza no humana y la gestión organizada del territorio. Según Suárez, toda intervención humana genera cambios en los ecosistemas, por lo que la arborización, la conservación y la supervisión técnica son pasos obligatorios tras cualquier obra civil.
El objetivo es transitar de una visión puramente asistencialista hacia una gestión comunal basada en el conocimiento, de cara a garatizar que el agua siga siendo un elemento vital para la supervivencia de las futuras generaciones.
Fuente: Prensa Fiiidt








