Hoy, 18 de febrero, Venezuela se inunda de memoria al celebrar el 102° aniversario del natalicio de un gigante: el Dr. Humberto Fernández-Morán. Un hombre cuya genialidad no solo colocó a nuestra Patria en la vanguardia del conocimiento mundial, sino que hizo de la ciencia un acto de amor profundo por la humanidad.
Su obra es la definición perfecta de trascendencia.
No se trata solo de la invención de la cuchilla de diamante —esa herramienta perfecta que incluso la NASA utilizó para tocar la Luna— o del ultramicrótomo que nos permitió ver lo invisible en las estructuras celulares y mitocondriales; se trata de cómo su ingenio abrió caminos para la neurociencia moderna y el bienestar global.
Fernández-Morán fue un constructor de soberanía. Desde la presidencia del Comité Internacional de Ciencias Físicas hasta la fundación del IVNIC —semilla de nuestro actual IVIC—, nos enseñó que el conocimiento es el pilar fundamental del desarrollo nacional.
Como siempre lo visionó nuestro Presidente Nicolás Maduro, Humberto Fernández-Morán
«debe ser un ícono para que los niños, niñas y jóvenes se enamoren de la ciencia, el conocimiento y la creación».
¡Y hoy, eso es un hecho tangible y victorioso!
Su legado respira hoy más fuerte que nunca en la Gran Misión Ciencia, Tecnología e Innovación Dr. Humberto Fernández-Morán, que avanza imparable en su primer vértice. La prueba está en los rostros de nuestra generación de relevo: solo en lo que va de este 2026, hemos sumado 62.204 nuevos talentos al Semillero Científico.
Pero el homenaje más grande es nuestra cifra de honor: un total de 934.581 niños, niñas y jóvenes que hoy participan, crean y sueñan en este programa. Son casi un millón de semillas que garantizan el futuro, formándose también en las aulas de la Universidad Nacional de las Ciencias que lleva su nombre.
Celebramos su vida porque él representa la grandeza de Venezuela y nos reafirma que la ciencia, cuando nace del compromiso con la Patria, se convierte en el instrumento más poderoso de esperanza y transformación.
¡Honor y gloria al sabio de Maracaibo!














