Un análisis sin precedentes de las muestras recolectadas por la misión OSIRIS-REx de la NASA en el asteroide Bennu ha revelado la presencia de componentes orgánicos que sugieren un origen de la vida mucho más complejo y «frío» de lo que se pensaba. Los resultados, publicados recientemente y destacados por National Geographic, indican que los ladrillos fundamentales de la vida no nacieron únicamente en ambientes cálidos de la Tierra primitiva, sino en los rincones más gélidos del sistema solar.
Un equipo de científicos liderado por la Universidad Estatal de Pensilvania analizó el polvo espacial de esta reliquia de 4.600 millones de años, descubriendo aminoácidos esenciales como la glicina. Lo sorprendente es que, a diferencia de lo que dictan las teorías clásicas, estos compuestos parecen haberse formado en hielos interestelares bombardeados por radiación, en zonas donde el calor del Sol nunca llegó.
Hacia una nueva comprensión del cosmos
Tradicionalmente, la ciencia atribuía la aparición de estos aminoácidos a procesos que requerían agua líquida y calor (como la síntesis de Strecker). Sin embargo, las firmas isotópicas encontradas en Bennu demuestran que la química de la vida puede florecer en condiciones extremas de vacío y frío absoluto.
«Este hallazgo cambia la narrativa: la vida tal vez no comenzó en un estanque tibio, sino en el hielo y la oscuridad del espacio profundo», señalan los investigadores. Este descubrimiento implica que los ingredientes para la vida podrían estar esparcidos de manera ubicua por todo el universo, aumentando las probabilidades de encontrar procesos similares en otros sistemas planetarios.
Fuente: NatGeo/ https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/analizan-asteroide-bennu-y-descubren-componentes-que-reescriben-origen-vida_27481







